“El Payo”. No sólo hay que ser, también hay que parecerlo.
Se torea a compás, como se baila y se canta, a compás, pero también como se vive, o ha de vivirse, a compás.
Rafael de Paula.
Por Luis Cuesta
Hace mucho tiempo, allá por los años sesenta del siglo pasado, el popular toreroManuel Benitez “El Cordobés” respondió así a pregunta expresa del entrevistador: Matador, ¿cuál debe ser la principal cualidad de un torero? y el Maestro le contesto: ¡Parecerlo!
Bueno pues “El Payo” parece torero, es torero y además esta en camino de materializar el sueño que tuvo desde niño: ser figura del toreo.
“El Payo” ha mejorado enormemente gracias a su enorme vocación y su categoría profesional, entre otras virtudes, pero también ha logrado pulir su elegancia y clase en la ejecución de las suertes, tanto con el capote como con la muleta.
No ha sido un camino fácil, pero ha conseguido levantarse de grandes fracasos, para finalmente terminar imponiendo en los ruedos su tauromaquia clásica, que reivindica una vuelta a lo esencial.
Ha sido un largo camino para alcanzar la cima del toreo en México.
“El Payo” aunque muy pocos lo crean, es un torero romántico controlado por un clásico. Quizás por esta doble condición, alterno sus periodos malos con los buenos, dividiendo su carrera en tardes sublimes o paradigmáticas.
Pero la regularidad parece que ha llegado finalmente a su carrera al haberse entregado en cuerpo y alma a su profesión, esa regularidad que aparece en contadas ocasiones en la vida de los toreros y que en algunos casos es la que termina por encumbrar a las grandes figuras. Es como la ola dentro de un mar que se llama toreo. Pero si la dejas ir, quizás ya no regrese.
¿Que si “El Payo” va a llegar a ser una gran figura del toreo?
No lo se y sinceramente no es algo que me quite el sueño. Mi vida no va a ser mejor ni peor si lo logra. Sin embargo si lo consigue me dará mucho gusto saber que una persona dedicada, con grandes aptitudes para ejercer su profesión, pudo sobreponerse a la adversidad adentro y fuera de los ruedos hasta convertirse en modelo de valor, de admiración y acaso de inspiración para otros que sueñan algún día con ser toreros.
Espero que “El Payo” tenga un exitoso cierre de temporada y que el 2015 sea el año en que finalmente corone el paso triunfal que lleva su carrera hasta este momento. Pero sobretodo que no pierda el piso y recuerde que en la actualidad apenas existen una décima de figuras.
Aun queda mucho trabajo y recorrido, porque los sueños o las ilusiones no son suficientes, son fundamentales es cierto, pero suelen ser efímeros como el propio arte del toreo.
