TARDE HISTÓRICA: INDULTO PARA XAJAY Y PUERTA GRANDE PARA SERGIO FLORES.
Por: Luis Cuesta
La tarde de ayer en la Plaza México ha sido un Oasis en medio de un desierto de mediocridad, por el cual transitaba la presente temporada grande.
Que interesante tarde de TOROS hemos podido ver y que gran toro ha sido “Gibraltar” de Xajay que fue indultado por su enorme calidad y bravura.
“Gibraltar” nacido en el año del 2010, con 510 kilos, marcado con el número 83, fue un toro correcto de presentación, bonito de hechuras y bien puesto de pitones. Salió con codicia en sus embestidas de los chiqueros, y Sergio Flores pudo lucirse en algunas verónicas. Acudió con alegría al caballo en una ocasión nada más y recibió poco castigo, como corresponde a los toros de hoy. Después un quite rapidillo de Flores por chicuelinas y tafalleras desdibujó su labor de capa.
Galopó con brío el de Xajay en banderillas y llegó a la muleta del tlaxcalteca con fuerza. Flores que es un torero valiente y de raza, anduvo inspirado, con empaque, pero sin hondura en su toreo.
A pesar de las buenas tandas que instrumento, por momentos se vio rebasado por un toro bravo que embestía con cadencia, ritmo, alegría y nobleza.
Hubo algunos derechazos y naturales largos, pero todo a una gran velocidad, sin la lentitud y la hondura que parecía pedir a gritos “Gibraltar“.
Sin embargo el toro iba para arriba en cada serie y las tandas surgían una tras otra, mientras el tendido se emocionaba hasta la euforia con la forma de acudir del toro a los cites, la mayoría de largo y con mayor entrega a medida que avanzaba la faena.
Flores intentaba atemperar su toreo sin éxito, pero para su suerte en ese momento, surgieron los primeros pañuelos con la petición de indulto.
Ante el aumento de la petición y el delirio del público, el juez decidió que “Gibraltar” pasara a la historia de la Plaza México.
¿Ha sido merecido o no el indulto? No ha sido un toro perfecto es cierto. Ya que no ha empujado con mucho celo en el caballo ni recibió mucho castigo, pero es el toro de hoy, ese que no se distingue por su fiereza, sino por su calidad, nobleza y entrega. Este es el toro bravo que exige el toreo actual. Y ante este hecho tan contundente no hay mucho que hacer. Por eso pienso que el indulto ha sido en gran parte merecido.
Conmovido hasta las lágrimas Sergio Flores dio una vuelta al ruedo junto al ganadero, para finalmente salir en hombros tras el triunfo compartido en sociedad.
Con su primero Sergio Flores estuvo voluntarioso con un toro bravo y complicado de Jaral de Peñas, al que le tumbó una oreja tras una faena riñonuda.
Pero lo más artístico, hondo y torero de la tarde ocurrió en el toreo de Fermín Rivera. Que faena se inventó en el segundo de su lote, un toro sin mucha raza de Xajay al que le realizoóuna faena que quedará por mucho tiempo en la memoria de los aficionados.
Todo fue una sinfonía de bien torear, desde los muletazos por ambos lados, los cambios de manos y los pases de pecho. Los naturales fueron emotivos, hermosos, abrochados y ligados.
Pero para tristeza de todos los que disfrutamos con su toreo, falló con la espada y escucho dos avisos quedado todo en una sentida salida al tercio y la sensación de que estas faenas no se pueden seguir pinchando.
La mala suerte ha perseguido a Fermín en estas últimas dos temporadas en La Plaza México, donde a pesar de haber conseguido actuaciones importantísimas, no consigue rematarlas con un triunfo inobjetable.
Fermín se llevó una oreja de ley ante su primero que llevó el nombre de “Agave Azul” de la ganadería de Jaral de Peñas, un toro de buenas condiciones que le permitió construir una faena interesante con pasajes técnicos y artísticos que tuvieron calado en el tendido.
Alejandro Talavante por su parte pechó con el lote mas deslucido. A su primero de Jaral de Peñas le dibujó algunos detalles por naturales, pero ante su segundo de la ganadería de Xajay, lo acompañó un ánimo muy corto. Mal con la espada terminó escuchando dos avisos y la reprobación del público.
Rodrigo Santos que cumplió 25 de alternativa, abrió la tarde ante un astado de Vistahermosa que desarrollo sentido y por momentos le complicó su labor. Sin embargo Santos hizo gala de la experiencia y cubrió el expediente.
En resumen la tarde fue de Xajay por la bravura, de Fermín Rivera por su arte, y aunque la entrada fue mala, el poco público asistente a la México se lo pasó en grande.
Gracias a tardes cómo la de ayer la afición renace, mientras que una pequeña luz de esperanza se refleja en el horizonte de la fiesta brava en la capital mexicana.
Es lo que digo yo.
