jueves, 15 de enero de 2015

LA TRISTE AGONÍA DE LA PLAZA DE TOROS EL RELICARIO EN PUEBLA.


Por: Enrique Nuñez.
Tras la decisión del gobernador Moreno Valle de malbaratar dos hectáreas pertenecientes al estacionamiento del estadio Cuauhtémoc para beneficiar a un grupo de empresarios laguneros que construirán el Coliseo de Puebla, la plaza de toros El Relicario fue condenada a su demolición, por lo que esta feria de mayo servirá para despedir al coso de Los Fuertes.
Lamentablemente, la que debiera ser una temporada de oro, para un cerrojazo digno de la que fue considerada una de las cinco plazas más importantes del país, amenaza con convertirse en un serial oscuro, organizado por uno de los peores empresarios taurinos de México.
Veamos.
En el medio taurino se da por hecho que el empresario Marco Castilla, de Espectáculos Santa Julia, ya tiene amarrada la plaza para organizar el serial de mayo en Puebla.
Una tentadora propuesta presentada al secretario de Turismo, que contempla cinco corridas y una novillada, incluyendo a las principales figuras españolas con las ganaderías de mayor prestigio, tienen a Castilla a punto de firmar el contrato para organizar la Feria de Puebla.
Lo que no saben los altos funcionarios morenovallistas es que Marco Castilla es el mismo empresario que el año pasado “organizó” —por llamarlo de alguna forma— la pasada Feria de Texcoco, con un fracaso absoluto y un fraude para todo el público.
De las seis corridas y dos novilladas ofrecidas en la Feria del Caballo, terminó dando sólo cinco festejos, cambiando los carteles y recortando la feria.
El 26 de abril anunció a Morante de la Puebla, Talavante y el Payo con el rejoneador Gamero y el 27 Víctor Mora, Jairo Miguel y Frausto, festejos que terminó cancelando argumentando que la gente no iba a la plaza.
Así las cosas, la plaza de toros, que en el sexenio de Rafael Moreno Valle ha vivido sus peores años, parece que tendrá una última feria indigna para un coso que durante tres décadas vio partir plaza a las mejores figuras del toreo mundial.
No entiendo cómo, si el propietario del Coliseo de Puebla es el matador de toros Arturo Gilio, no le dejan la responsabilidad a cambio de los favores otorgados, para que organice la última feria de la plaza que durante innumerables tardes lo vio triunfar.
Porque si alguien puede presumir de haber sido un ídolo de El Relicario, es precisamente Gilio, quien, además de triunfar, también regó con su sangre ese albero, lo cual me hace pensar que por simple cariño podría organizar con algo mas de categoría que Marco Castilla la última feria del coso de Loreto y Guadalupe.
Bien dice el dicho que “para qué tantos brincos, estando el suelo tan parejo”.