miércoles, 15 de abril de 2015

Crónica a modo de relato de la primera corrida de toros documentada celebrada en el castillo de Chinchón en honor de Don Felipe "El Hermoso" y Doña Juana "La Loca"



Publicado por: Hassan González



Chinchón 1502.- Ha salido el sol  sin apenas tiempo para que la noche refresque los tejados.

Amarillean los campos y el chorro de la fuente de la plaza estalla en las piedras desgastadas. Nadie ha dormido. Comerciantes, menesterosos y criados han trabajado a golpe de voz para que todo esté listo. La orfebrería de palacio refleja los brillos del resol y el puente del castillo se levanta para dejar pasar los carros repletos de viandas. Carnes, pescados y frutas abarrotan la cocina y las mujeres se afanan en terminar los dulces.

Ya se despereza el Archiduque. Doña Juana contempla el valle y se deja atusar como una niña. Al cabo, los esposos descienden las escaleras y el nerviosismo se apodera de los marqueses. Un paseo por los jardines del castillo y comida frugal para no desairar a los anfitriones. Baile de cortesanos, danzas de invitados y gracias de bufones de compañía.

En la plaza de armas todo está listo para la fiesta. Inmediatamente comienzan los Juegos de Cañas y las Corridas de Toros, a la moda del país.

Los caballeros se esmeran en deslumbrar a las damas y juegan a cañas como si fuese la guerra, simulando una batalla en la que se enfrentan dos cuadrillas, lanzándose cañas a modo de dardos, saetas, flechas y otras armas arrojadizas. A continuación gritos, espantos y silencios, la Corrida de Toros con los caballeros más aficionados al garrochón. Comienzan sorteando las embestidas de los toros ayudados por las lanzas, como se hacía en otros pueblos, demostrando sus habilidades, en segundo y último lugar saltan a la arena, a cuerpo limpio, los hombres más valientes, conocidos como los amparadores, para finalizar la lidia de los toros. A las cinco de la tarde concluyen las celebraciones y toda la comitiva parte continuando con su viaje.
Fuente:AnecdotarioTaurino