Comunicado
Publicado por: Hassan González
FECHA: 2 de septiembre de 2.014
LUGAR: Plaza de Toros de EJEA DE LOS CABALLEROS (ZARAGOZA).
ENTRADA: Un cuarto.
RESEÑA: Fermín Bohórquez (palmas tras aviso y silencio); Pablo Hermoso de Mendoza (dos orejas y oreja); y Ginés Cartagena (silencio y oreja).
GANADERIA: Toros de Bañuelos.
CABALLOS:
Primer toro de la Ganadería de Bañuelos, número 26, 470 Kg, de nombre Señalador: De salida NAPOLEON (2 rejones de castigo); en banderillas DUENDE (3 banderillas) y DALI (1 banderilla); y para el último tercio PIRATA (tres cortas y un rejón de muerte).
Segundo toro de la Ganadería de Bañuelos, número 19, 510 Kg, de nombre Rumano; De salida CHURUMAY (2 rejones de castigo); en banderillas DISPARATE (3 banderillas); y para el último tercio PIRATA (tres cortas, un par de cortas a dos manos y dos rejones de muerte).
CABALLOS DESPLAZADOS: BERLIN, HABANERO, BELUGA y BOTERO.
COMENTARIO. Aparentemente la entrada de un cuarto de plaza que registró la Plaza de toros de Ejea de los Caballeros en este espectáculo de rejones, la podemos calificar de pobre, pero siempre podemos añadir algún matiz. Matices como que este coso es una barbaridad de grande con sus casi diez mil localidades para una localidad que apenas tiene quince mil habitantes. Por eso esas tres mil personas que entraron a la plaza, a pesar de cubrir algo así como un cuarto de plaza, sería un entradón en plazas como las cercanas Estella o Tafalla por hablar de dos ciudades con parecido número de habitantes. Esta es posiblemente la plaza más grande del mundo…..porque nunca se ha llenado y es que es imposible por la proporción habitantes espectadores que hemos comentado.
Cabe destacar también que ha sido de largo la mejor entrada de la feria y que los que asistieron pudieron disfrutar y gozar del buen momento que atraviesa Hermoso de Mendoza que ya con su primer toro de Bañuelos tenía abierta la puerta grande merced a una muy buena lidia, iniciada con NAPOLEON en el tercio de salida y cimentada sobre todo en un gran DUENDE que solventó muy bien la poca raza del astado y lo lidió en su querencia de tablas, con banderillas al sesgo o templando de galope sus carreras al hilo de las tablas. También hubo banderillas en los medios, donde el caballo citaba con vistosidad con balanceos o tierra a tierra. Otro de los destacados fue DALI que con una banderilla y varias piruetas llenaron la plaza de alegría y que estuvo también torero cuando con la cola citaba al toro para sacarlo de su querencia. Con muy poca colaboración PIRATA fue dejando una tras otra las banderillas cortas hasta hacer el trío y a pesar de la nula colaboración del astado, Pablo fue paciente con el rejón de muerte y cuando vio el sitio dejó un espectacular y certero rejonazo de efectos fulminantes y que hizo que los pañuelos poblasen el tendido para que el jinete obtuviera las dos orejas de este Señalador.
El quinto de la tarde no hizo honor a ese dicho de que no hay quinto malo. No fue malo….fue peor. Un toro que colaboró muy poco con los caballos, midiendo sus movimientos y siempre con la sensación de que estaba esperando cualquier descuido. Por eso los caballos tuvieron que estar siempre atentos y cambiar las lentejuelas de lo brillante por el buzo de trabajo. Eficacia es lo que hacía falta para meter mano al toro y eficaz estuvo CHURUMAY lidiando a un toro que economizaba sus embestidas de salida y por eso había que aprovechar los momentos de movilidad. Un DISPARATE en unos registros que no son los habituales para él y que destacó sobre todo en banderillas, porque en los demás nada de nada. Ni un solo galope de costado le permitió el toro. De todas formas, las tres banderillas que colocó y ante semejante enemigo tuvieron un valor mucho más importante que cualquier galope al hilo de las tablas. Y una vez más, PIRATA se convirtió en ese caballo importante, en ese punto de conexión entre el ruedo y el tendido, en un poderoso guerrero ante un enemigo que frente a él parecía más débil. Embistiendo él, se metió en sus terrenos y le sopló tres banderillas cortas aguantando los derrotes del toro arriba, aguantó lo indecible en un gran par a dos manos y permitió que Pablo en un segundo intento dejase el rejón de muerte final. Una oreja fue el premio a este trabajo sordo, pero que sí fue merecedor del trofeo.
Al final tres orejas y puerta grande en Ejea de los Caballeros nada más y nada menos que ¡diez años! después de la última. Una plaza que resultaba cara para el estellés en las últimas temporadas y que como decimos desde la temporada 2004 no había conseguido obtener dos orejas para abrir su puerta principal.
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