A la Vuelta y a la Par de Dios – Regresa Castella a Hombros en La México.
En medio de una tarde de emoción disparada en el paseíllo, de minuto de aplausos, de sentimiento pleno, la terna otra vez se presenta con un encierro brevísimo y discutible trapío que poco tiene que ver, de nuevo, con lo que la Afición espera. Se confirma que uno de los ausentes del Derecho de Apartado, Sebastián Castella, es un torero por demás necesario para cualquier cita taurina mientras que el resto, poco que escribir en la historia de este domingo en La México.
Por: Luis Eduardo Maya Lora
Sebastián Castella todo el año pasado respira y deja respirar.
La distancia no siempre es el olvido. La de ayer es la excepción a la regla.
La famosa frase, “Cuando la libertad vuelva, volveré…” de Víctor Hugo encuentra en Castella un eco taurino por demás preclaro y fundamental, al, aun apoderado por una “Casa Grande” fin desatado de algunas amarras que condicionaban sus visitas anteriores a México, brinda distintos pasos al frente que tornan en fundamental su presencia en las plazas mexicanas.
Su llegada viene de la mano del recuerdo por la partida de Manzanares padre y nos lo muestra incondicional, es decir, el mismo Castella de ayer con la mente clara aunque, es verdad decirlo, falto de ritmo con la embestida.
Y prueba de ello es su lidia al segundo de la tarde, el negro, feo y manso san isidro que raja tras ilusionante comienzo luego de los lances y las chicuelinas, algunos enganchados y algunas emocionadas. Perfecto en las banderillas José Chacón, tanto que a la salida andando de cada par, el toro resiente el efecto y comienza a buscar el camino de la huida.
El inicio por arriba anima esperanzas en el toro y el torero, pero duran un suspiro.
El invento se revienta porque al de negro le falta bravura, una tanda de derechazos bien consumada es todo lo que se puede apuntar, después la cara alta y el amago de escurrir a cada pase del torero. Castella, entonces, toma el camino de las armas de su valor y se coloca, sin trinchera en el viaje del toro. Entonces el de San Isidro se siente acosado y defiende, Sebastián gana la partida con un toque por la espalda pero es infructuoso.
El encierro en su conjunto es feo, algunos impresentables, como el terrible sexto. Nada salva su poca presencia y ni que decir del cuarto. Por ello el quinto trae consigo toda la ilusión.
Me recuerda a “Piamonte” lidiado hace casi ya tres años por José Mauricio, casi la misma pinta negro girón, calcetero y sale casi haciendo lo mismo, recto y rematando abajo. Castella recibe a la verónica y prosigue a pies juntos, tras una pelea con el caballo aceptable empuja de dentro a afuera. En fase de definición, el astado, nombrado “Miel en Penca” hace los viajes largos aun tardeando un poco en los cites a la brega
Comienza entonces la cuestión.
Al inicio de la faena Castella se queda en el mismo sitio, los medios, estático y estético, impone en monumental comienzo su poder y sometimiento al astado que emociona, primero abajo luego arriba, genuflexo esta obertura muleteril puede ser el de la Temporada, en plenos medios y rematado soberbio con la gente en un puño.
Pero en plena fragor el astado rasca, se reserva, echa para atrás previo al inicio de las suertes y tarda en atacar la muleta, Castella hace crecer la embestida al llevar larguísimo en la boca de riego y el toro responde a la misma velocidad casi todo el tiempo y se rebosa en la embestida, para una vez rematado volver a rascar.
Será o no este comportamiento de toro bravo, es la pregunta.
La izquierda funciona exacta tras nueva tardanza en provocar la embestida, la muñeca rompe y Castella se gusta, un tiempo menos despacio que otros años pero vuelve con el mismo embeleso. Nuevos derechazos y dosantina, un cambio de mano en la ranchera y, pese al desarme, con el toro rascando de nuevo y a menos, cambia la espada en pleno alboroto.
Estoconazo en plenos medios y dos orejas con arrastre lento que nos da la sensación perdona los defectos en el toro. Decía Don Álvaro Domecq y Díez que hay que aguantar el berrido de la vaca brava, sí, pero no homenajearle, cuestionamos esto pues la desigualdad del astado se ha premiado, lo retraído y una movilidad de nueva cuenta engañosa.
Otra vez, muchas van, se entierra a Guillermo Capetillo. No se requería ni que fuera dos de noviembre o vistiera traje de sombras. Malamente. Al menos los lances con el primero, la superior media por pitón izquierdo quedan para el recuerdo, cuestionamos si para el estado de Guillermo se requería otro puyazo que templara en mejor modo al toro. Uno de los pocos buenos de la corrida.
Aun así quedan cuatro doblones de oro, de toreo añejo, simplemente sensacionales, no muletazos rodilla en tierra, sino el pase contrario que inicia con el cite a la altura de la cara del toro, que se suceden poco a poco genuflexo y se rematan arrodillado conforme el toro va siendo mandado por el torero para dar el sigue hasta rematar en pie y en las rayas del tercio.
La Plaza ruge, el olé ahí queda pero solo ha sido eso… Guillermo no encuentra la línea.
Ni la embestida. Bronca y tristeza al verle ahogado.
Pena que la gente se dedica más a molestar al torero que al ganadero al ver el juego del horripilante cuarto. Al que ni la octava parte de las lindezas que le gritan a Capetillo le dedicaron en el arrastre. Para ver un poco de qué está hecha la masa, de meros tópicos.
Viendo a Diego Silveti, en demora respecto del pitón izquierdo del tercero y poco resuelto en dar las tablas paralelamente al manso y abecerrado sexto, pensamos que hay que respirar y reflexionar un momento. Las gaonera al sexto fueron lucidas, cerca de tablas y jugándoselo. Pero poco es lo que abona, de nuevo lo mencionamos, en la muleta.
Nueva corrida, nuevo frentazo.
Queda Castella en medio del triunfo de la Afición que aun respira cuando ocurre el suceso taurino y que perdona la falta de trapío y sobre todo la inexplicable ausencia inicial. Afortunadamente los malos pasos se remiendan y se brinda a la gente algo de lo que quiere, Sebastián Castella es uno, faltan Juan Pablo y Joselito… esperemos sea.
Como también, realmente, aun no se hace presente el más importante de todos, el toro.
En exilio por el momento, como Víctor Hugo durante el Segundo Imperio.
Texto: @CaballoNegroII.
RESUMEN DEL FESTEJO.
Plaza México. Temporada Grande 2014-2015. Domingo, Noviembre 2 de 2014. Segunda Corrida de Derecho de Apartado. Un tercio de Plaza en tarde fresca de cielo nublado con viento durante la lidia del cuarto en adelante.
6 Toros, 3 de La Estancia (Divisa Azul, blanco y rosa) lidiado como primero, quinto y sexto lugares. Desiguales de presencia, impresentable el sexto y justo el quinto. Precioso el primero por reunido y bien cortado no pudo ser visto en la muleta. El quinto es homenajeado con apenas muy poco dada su movilidad. Y 3 de San Isidro (Divisa Azul, Amarillo y Rojo) Mal presentados y mansos todos; rajado el segundo, terrible el tercero con cierto recorrido por el pitón izquierdo y parado el cuarto, de horrible presentación y hechura.
La Autoridad que preside exagera el homenaje al quinto, con Arrastre Lento cuestionable por tanto rascar la arena, ir para atrás y berrear.
Guillermo Capetillo (Verde Botella y Azabache) Pitos y Bronca tras dos avisos. Sebastián Castella que sustituye a José María Manzanares (Azul Noche y Oro) Saludos y Dos Orejas con leves protestas. Diego Silveti (Malva y Oro) Silencio y Leves Palmas tras aviso.
El segundo espada salió a hombros.
Destacó a la brega Diego Bricio de la cuadrilla del tercer espada. Saludan al banderillear José Chacón y Edmundo Navarro tras banderillear al segundo lo mismo que Christian Sánchezde la cuadrilla del tercer espada en la lidia del tercero.
Se guardó un minuto emotivo y sentido de aplausos en memoria del matador de toros José María Manzanares padre fallecido el pasado martes.
