lunes, 3 de noviembre de 2014

La afición balear consternada por la repentina muerte de José María Manzanares
 
El malogrado diestro alicantino estuvo muy vinculado con Mallorca, tanto profesionalmente como también personalmente.
 
EL MUNDO DE BALEARES
Manzanares el día que su hijo le cortó la coleta en Sevilla
Por: Tolo Payeras  
Corresponsal en Palma de Mallorca
 
El repentino fallecimiento de José María Manzanares ha pillado por sorpresa a todo el mundo, primero porque era aún un hombre joven que cuidaba su salud, aún que lo recuerdo como un empedernido fumador, y también porque en la mente de todos aún están las grandes faenas del que ha sido un gran maestro del toreo.

 
Lo cierto es que esta pasada semana nos ha dejado a los 61 años de edad el que ha sido considerado como “El torero más elegante del siglo XX”, hasta que se cortó la coleta definitivamente en Sevilla el 1 de mayo de 2006, el mismo día y escenario que dieciséis años atrás perdiera la vida corneado en el corazón su banderillero Manolo Montoliu; ahora, ocho años después la cornada de un infarto se lo ha llevado a él para siempre en su finca de Cáceres donde residía habitualmente y sin que ningún motivo hiciera presagiar tan temprano fallecimiento, la misma tarde había despedido a su hijo que se había ido a torear en México y que a la llegada tuvo que volverse a España.
 
Manzanares según los estudios y a falta de estadísticas más exactas, ha sido el torero que ha lidiado más corridas en el siglo XX, rebasando en 1.700 corridas, y es posible que también haya sido uno de los toreros que más corridas haya toreado en la historia de la tauromaquia., uno de los muchos motivos por el que se le recordará como el maestro de maestros. Yo tuve la fortuna de conocerle, pero muy poco, la primera vez fue en casa de su padre que retirado de la profesión como banderillero de El Inclusero, se dedicaba a vender utensilios de torero, eran los primeros años de la década de los 70 y yo acudí a la casa familiar acompañado del mozo de espadas de los hermanos Esplá, Pepe Iñesta para comprar una montera, y casualmente encontramos también al hijo del retirado banderillero que además ya era figura del toreo a pesar de los pocos años que llevaba de alternativa. Luego coincidí en una corrida en Muro donde se produjo una de las mayores anécdotas del afamado matador en Mallorca. Esta fue en la corrida de San Juan de Muro del año 79, estaban peleados Manzanares y Luís Francisco Esplá desde una corrida que torearon juntos en la feria de Alicante con el hermano de este, Juan Antonio Esplá.
 
El empresario Gabriel Gamundi había contratado a Manzanares para torear en Muro a través de los hermanos Lozano que eran sus apoderados por aquel entonces y además los Lozano también le ofrecieron una corrida que ellos habían comprado a Manuel Benítez El Cordobés y que Gamundí también adquirió, pero nunca hablaron quien sería el torero que participaría en el mano a mano, tan solo se habló que serían dos matadores y un rejoneador. Cuando salieron los carteles a la calle y Manzanares se enteró que tenía que compartir festejo con Juan Antonio Esplá, se quiso quitar del cartel fulminantemente y así se lo expresaron a Gabriel Gamundi. Este se puso fuerte porque tenia el contrato firmado y le dijo por teléfono a Lozano que Manzanares torearía en Muro quisiera o no, y si no acudía al festejo serían denunciados por incumplimiento de contrato. Manzanares no quería para nada torear con un Esplá de compañero de cartel y sus apoderados en un intento desesperado ofrecieron a Paquirri por menos dinero que el que tenía que cobrar el alicantino y que ascendió a 700.000 pesetas de la época.
 
Gamundi lo rechazó y finalmente hicieron el paseíllo Manzanares, Juan Antonio Esplá, junto con el rejoneador Fermín Bohórquez. Pero los incidentes de este festejo no acabaron con Manzanares claudicando, sino que por la mañana de autos uno de los toros no quiso de ningún modo entrar en los chiqueros y se optó por echarle un lazo al cuello y obligarlo de este modo a entrar, el problema fue luego que no había modo alguno de quitarle dicho lazo y la corrida había empezado y los empleados aún estaban intentando quitarle la cuerda al toro que había correspondido a Esplá, que finalmente y después de una ardua labor pudo saltar el ruedo en sexto lugar. Hay que recordar que Manzanares muy motivado toda la tarde fue protagonista de dos grandes faenas dignas de haberse realizado en plazas como Las Ventas, cortando cuatro orejas con mucho poder y para nada pueblerinas.
 
Otra anécdota profesional de Manzanares con Mallorca fue que a mitad de los ochenta decidió darse un descanso de varias temporadas, fue una retirada temporal. La reaparición fue en el Coliseo Balear lidiando seis toros en solitario, los aficionados recuerdan el gran despliegue mediático que produjo esta corrida, el mismo que había producido unos años antes la reaparición de Antonio Ordóñez en esta misma plaza. Ninguno de los dos triunfó en sus reapariciones pero más grave resultó lo de Manzanares que se fue de vacío después de lidiar seis toros. Pero este fracaso no quitó para nada cartel al maestro que triunfó con rotundidad antes y después de esta corrida en esta misma plaza. Pero la anécdota más importante de torero fallecido relacionada con Mallorca puede que haya sido el haber sido el padrino en Palma de la alternativa de Roberto Domínguez y con Julio Robles de testigo el 20 de agosto de 1.972 y que ofrecieron una gran tarde de toros tanto el toricantano como los dos maestros ya fallecid.os.
 
En cuanto a nivel nacional e internacional Manzanares deja grandes faenas para el recuerdo, imborrables de la memoria de los buenos aficionados, pero sobre todo esta templanza, la cadencia en sus movimientos y esta elegancia con la que se pasaba las astas de los toros que lo convirtieron en el maestro de maestros como se ratificó al cortarse la coleta en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla y sacado en volandas por los propios compañeros de profesión. Ha muerto Manzanares, pero ha dejado un legado prodigioso a la afición, la torería y elegancia de su hijo José María Manzanares que sigue y seguirá manteniendo con toda dignidad en los carteles el nombre que popularizara José María Dols Abellán: MANZANARES