La afición balear consternada por la repentina muerte de José María
Manzanares
El malogrado diestro alicantino estuvo muy vinculado con Mallorca, tanto profesionalmente como también personalmente.
EL MUNDO DE BALEARES
Por: Tolo Payeras
Corresponsal en Palma de Mallorca
El repentino fallecimiento de José
María Manzanares ha pillado por sorpresa a todo el mundo, primero porque
era aún un hombre joven que cuidaba su salud, aún que lo
recuerdo como un empedernido fumador, y también porque en la mente
de todos aún están las grandes faenas del que ha sido un gran maestro
del toreo.
Lo cierto es que esta pasada semana
nos ha dejado a los 61 años de edad el que ha sido considerado como “El
torero más elegante del siglo XX”, hasta que se cortó la
coleta definitivamente en Sevilla el 1 de mayo de 2006, el mismo día
y escenario que dieciséis años atrás perdiera la vida corneado en el
corazón su banderillero Manolo Montoliu; ahora, ocho años
después la cornada de un infarto se lo ha llevado a él para siempre
en su finca de Cáceres donde residía habitualmente y sin que ningún
motivo hiciera presagiar tan temprano fallecimiento, la
misma tarde había despedido a su hijo que se había ido a torear en
México y que a la llegada tuvo que volverse a España.
Manzanares según los estudios y a
falta de estadísticas más exactas, ha sido el torero que ha lidiado más
corridas en el siglo XX, rebasando en 1.700 corridas, y es
posible que también haya sido uno de los toreros que más corridas
haya toreado en la historia de la tauromaquia., uno de los muchos
motivos por el que se le recordará como el maestro de maestros.
Yo tuve la fortuna de conocerle, pero muy poco, la primera vez fue
en casa de su padre que retirado de la profesión como banderillero de El
Inclusero, se dedicaba a vender utensilios de torero,
eran los primeros años de la década de los 70 y yo acudí a la casa
familiar acompañado del mozo de espadas de los hermanos Esplá, Pepe
Iñesta para comprar una montera, y casualmente encontramos
también al hijo del retirado banderillero que además ya era figura
del toreo a pesar de los pocos años que llevaba de alternativa. Luego
coincidí en una corrida en Muro donde se produjo una de
las mayores anécdotas del afamado matador en Mallorca. Esta fue en
la corrida de San Juan de Muro del año 79, estaban peleados Manzanares y
Luís Francisco Esplá desde una corrida que torearon
juntos en la feria de Alicante con el hermano de este, Juan Antonio
Esplá.
El empresario Gabriel Gamundi había
contratado a Manzanares para torear en Muro a través de los hermanos
Lozano que eran sus apoderados por aquel entonces y además
los Lozano también le ofrecieron una corrida que ellos habían
comprado a Manuel Benítez El Cordobés y que Gamundí también adquirió,
pero nunca hablaron quien sería el torero que participaría en
el mano a mano, tan solo se habló que serían dos matadores y un
rejoneador. Cuando salieron los carteles a la calle y Manzanares se
enteró que tenía que compartir festejo con Juan Antonio Esplá,
se quiso quitar del cartel fulminantemente y así se lo expresaron a
Gabriel Gamundi. Este se puso fuerte porque tenia el contrato firmado y
le dijo por teléfono a Lozano que Manzanares torearía
en Muro quisiera o no, y si no acudía al festejo serían denunciados
por incumplimiento de contrato. Manzanares no quería para nada torear
con un Esplá de compañero de cartel y sus apoderados en
un intento desesperado ofrecieron a Paquirri por menos dinero que el
que tenía que cobrar el alicantino y que ascendió a 700.000 pesetas de
la época.
Gamundi lo rechazó y finalmente
hicieron el paseíllo Manzanares, Juan Antonio Esplá, junto con el
rejoneador Fermín Bohórquez. Pero los incidentes de este festejo no
acabaron con Manzanares claudicando, sino que por la mañana de autos
uno de los toros no quiso de ningún modo entrar en los chiqueros y se
optó por echarle un lazo al cuello y obligarlo de este
modo a entrar, el problema fue luego que no había modo alguno de
quitarle dicho lazo y la corrida había empezado y los empleados aún
estaban intentando quitarle la cuerda al toro que había
correspondido a Esplá, que finalmente y después de una ardua labor
pudo saltar el ruedo en sexto lugar. Hay que recordar que Manzanares muy
motivado toda la tarde fue protagonista de dos grandes
faenas dignas de haberse realizado en plazas como Las Ventas,
cortando cuatro orejas con mucho poder y para nada pueblerinas.
Otra anécdota profesional de
Manzanares con Mallorca fue que a mitad de los ochenta decidió darse un
descanso de varias temporadas, fue una retirada temporal. La
reaparición fue en el Coliseo Balear lidiando seis toros en
solitario, los aficionados recuerdan el gran despliegue mediático que
produjo esta corrida, el mismo que había producido unos años
antes la reaparición de Antonio Ordóñez en esta misma plaza. Ninguno
de los dos triunfó en sus reapariciones pero más grave resultó lo de
Manzanares que se fue de vacío después de lidiar seis
toros. Pero este fracaso no quitó para nada cartel al maestro que
triunfó con rotundidad antes y después de esta corrida en esta misma
plaza. Pero la anécdota más importante de torero fallecido
relacionada con Mallorca puede que haya sido el haber sido el
padrino en Palma de la alternativa de Roberto Domínguez y con Julio
Robles de testigo el 20 de agosto de 1.972 y que ofrecieron una
gran tarde de toros tanto el toricantano como los dos maestros ya
fallecid.os.
En cuanto a nivel nacional e
internacional Manzanares deja grandes faenas para el recuerdo,
imborrables de la memoria de los buenos aficionados, pero sobre todo
esta
templanza, la cadencia en sus movimientos y esta elegancia con la
que se pasaba las astas de los toros que lo convirtieron en el maestro
de maestros como se ratificó al cortarse la coleta en la
Real Maestranza de Caballería de Sevilla y sacado en volandas por
los propios compañeros de profesión. Ha muerto Manzanares, pero ha
dejado un legado prodigioso a la afición, la torería y
elegancia de su hijo José María Manzanares que sigue y seguirá
manteniendo con toda dignidad en los carteles el nombre que popularizara
José María Dols Abellán: MANZANARES

