OPINION TAURINA: Agua y arena.
Por José Marroquín.
Sin respetar clases sociales ni las diferencias económicas, apareció de pronto la lluvia en Saltillo, diluyendo de esta manera la posibilidad de que la corrida que estaba prevista para el día de hoy se suspendiera. El festejo que se ha pospuesto para el próximo viernes tiene el atractivo de ver a Joselito Adame, torero que viene tomando la punta de la tauromaquia en México.
Cambiando de tercio
Hace apenas unos días, en Aguascalientes tomó, para mi gusto y el de muchos, apresuradamente su alternativa Fermín IV de la dinastía del maestro de Saltillo, hijo de Fermín, nieto del maestro oriundo de Saltillo. Y así lució en su tarde de alternativa, con la pinta grandiosa que tiene de familia, es quien más parece torero de la nueva generación de los ahora matadores de toros, no puede negar por ninguna parte su esfinge “armillista”. Se le ve temple, se le ve forma, se le ve clase, se le ve verde.
Todo parece indicar que si bien se hizo en los pastizales de España y que se metió por la escuela correcta para prepararse, le dieron la alternativa antes de tiempo. Le falta cocimiento y le falta más sitio. Y si bien es cierto sólo se va a hacer torero toreando, se nota que aún no estaba listo. Pero a alguien le urgía meterlo en la nueva baraja de matadores mexicanos que viene surgiendo.
Esos jóvenes que buscan el lugar de figura que desde hace rato no tenemos en México, pero por fin, hoy en el horizonte se ve un grupo de jóvenes que buscan los lugares de los Manolo Martínez, de Eloy Cavazos o de Curro Rivera y de tantas figuras del pasado que hoy se extrañan en los ruedos de México. Sin embargo, sigo pensando que lo que le falta a la fiesta en México son rivalidades. Esas que hicieron grande en su tiempo a la fiesta brava en su época de oro. Los duelos, los manos a mano, los dimes y diretes de los del callejón y, sobre todo, la pasión. Esa que se ha ido perdiendo y que ha causado que la mancha de aficionados en las plazas de toros sea cada vez menor. La fiesta no necesariamente tiene que reinventarse, solo necesita volver a ser. Volver a las bases que le dieron grandeza. La fórmula ya esta inventada, sólo así, regresando a sus bases es como se puede volver a meter al público a la plaza y también callar los gritos de los antitaurinos con fuertes olés.
