MADRID ESTÁ A LA VISTA
Por: Xavier Toscano G. De Quevedo.
El próximo viernes, los 23 mil 800 espacios con los que cuenta la plaza de toros de “Las Ventas” en la capital española se verán colmados de aficionados y público llegados de todos los rincones de nuestro planeta para estar presentes en el evento más importante y trascendental del mundo taurino, la Feria de San Isidro.
Recién concluida la Feria de Abril en Sevilla, en la que se vivieron pasajes interesantes que ya forman parte de la historia, ahora, como lo marca la cronología, le toca su turno a Madrid. Los aficionados madrileños durante el devenir de la historia de la fiesta brava siempre han rivalizado con los sevillanos para dirimir cuál de las dos entidades es propietaria de la hegemonía y preeminencia de la fiesta, jamás se han puesto de acuerdo y mucho menos algún día dejaran en claro cuál de las dos ciudades es realmente la capital del toreo.
Sevilla indiscutiblemente es la historia, su aportación al Espectáculo Taurino desde los más remotos tiempos la colocan en un lugar intocable y de privilegio, pero Madrid cuenta con la ventaja de ser la capital de España, por lo que es incuestionable que su plaza y su exigente afición tienen un peso específico y único que cotiza a los toreros que en ella alcanzan el triunfo. Es Madrid el lugar en donde se consolidan las figuras, por lo cual los empresarios, y de igual forma los aficionados del mundo taurino, fijan sus ojos en todo lo que en “Las Ventas” ocurre.
Como usualmente ocurre en la vida —por la desequilibrada conducta de algunas personas— con las cosas sobresalientes, la Feria de San Isidro siempre ha sido criticada en claros y evidentes impulsos de una envidia absurda y demagógicos aspavientos, pero en contraposición a estos mediocres indigentes, definitivamente siempre han sido muchos más los elogios y alcances que obtiene por la mayoría de aficionados que ven en la feria de mayo el foco inequívoco de atención que genera en el planeta de los toros. Aquí siempre pelean un lugar todos los toreros del mundo sin importar su escalafón, igualmente subalternos y picadores sueñan con hacer el paseíllo y actuar en “Las Ventas” en busca de las palmas y el reconocimiento de los aficionados que llenarán en cada tarde las localidades del “Coso Venteño”.
En éste año se estarán cumpliendo 68 años de excepcional e inigualable historia. Valdrá la pena recordar cómo nació la Feria de San Isidro, y es que como todas las grandes obras de las personas emprendedoras, y que en base a una lucha y constancia —haciendo caso omiso a las críticas y sorteando dificultades— logran siempre alcanzar el éxito. Fue así como germinó la idea del empresario de origen belga Livinio Stuyck, que fungía como gerente de la plaza de Madrid, y que en 1947 se dio a la tarea de organizar una feria para la capital española, como ya se realizaban en gran parte de las provincias, capitaneadas por la Feria de abril de Sevilla. ¡Qué locura es esa!… exclamaron la mayoría de los aficionados madrileños de aquella época, ¡Madrid es una plaza de temporada, qué ocurrencias!… así que organizar una feria no era una propuesta bien aceptada.
Sin embargo y no obstante las críticas, él lo consiguió y pudo organizar cinco festejos en su primera feria que puso en marcha el jueves 15 de mayo; en el cartel inaugural aparecieron Rafael Ortega “Gallito”, Manuel Álvarez y Antonio Bienvenida, con toros de Rogelio Miguel del Corral. Después de transcurrir cinco años de la primera feria, aparecen los primeros nombres de coletas mexicanos en los carteles de San Isidro, y así en 1952 actúan Manuel Capetillo, Jesús Córdoba y Juan Silveti. Jueves 15 de mayo inicia la feria con Paco Muños, Manuel Capetillo que confirmaba su alternativa y Antonio Ordoñez lidiando toros de la ganadería de Antonio Pérez de San Fernando. Miércoles 21, Pepín Martín Vázquez, José María Martorell y la confirmación de Jesús Córdoba, los toros fueron Fermín Bohórquez. Y finalizó el domingo 25 con Rovira, Juan Silveti y Pablo Lozano, que lidiaron toros de Pablo Romero, saliendo a hombros Juan Silveti al cortar dos orejas.
Hoy, 63 años después de la incursión de los primeros toreros mexicanos, la Feria de San Isidro constará de 31 festejos, divididos en 24 corridas de toros —sí, auténticos y verdaderos toros, aunque a ciertos menesterosos e indigentes les moleste—, serán cuatro festejos de rejones y tres novilladas. En éste San Isidro harán el paseíllo cuatro toreros de nuestro país; en el cartel inaugural el próximo viernes actuará Joselito Adame, con Pepe Moral y Juan del Álamo lidiando una corrida de El Cortijillo de los hermanos Lozano. Al día siguiente, el sábado 9 de mayo ante toros de Fuente Ymbro, están anunciados César Jiménez, Paco Ureña y Octavio García “El Payo”. El domingo 10, el cartel lo componen Eugenio de Mora, Morenito de Aranda y Arturo Saldívar con toros de Valdefresno. Días después, el jueves 14, saldrán Uceda Leal, Diego Silveti y Jiménez Fortes con los toros de Salvador Domecq. Y para el domingo 17 la segunda comparecencia de Joselito Adame, junto con Alberto Aguilar y Juan Bautista ante toros de El Montecillo. Y así, la feria continuará hasta el 7 de junio, día en el que se lidiarán los toros de Miura que pondrán punto final al San Isidro del 2015.
